El ensueño angustioso y tenaz de Leon Spilliaert


Poseedor de un estilo pesadillesco e intransferible del que nunca despertó, Spilliaert (†1946) se consumía en sus autorretratos como Dorian Gray dentro de los suyos propios. De este artista belga no exactamente simbolista, pero más enigmático que Redon si hacia falta y tan angustioso como Munch a la hora de plasmar sus alucinaciones, hay dos facetas que me llaman especialmente la atención: la autodestructiva y neurótica personalidad plasmada en los mencionados autorretratos, y unos árboles espectrales que pintaría vez tras vez a lo largo de su carrera.
Puede decirse que el sonambulismo del niño se infiltró en el lenguaje del pintor adulto, y su búsqueda artística (dolorosa pero necesaria) es considerada por los críticos un prodigio de síntesis estilística como existieron pocas a principios del siglo pasado. Caigan ya sobre nosotros sus sombras.












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